Día tras día, te veía pasar. Pensaba en ti constantemente, era extraño lo que sentía, pero me encantaba sentirlo porque me encontraba en mi plena felicidad, estaba a gusto conmigo misma.
Quería experimentar ese sentimiento junto a ti, quería averiguar si tu sentías lo mismo; quería saber si sentías esas cosquillitas que me recorrían por todo el cuerpo cada vez que te hablaba o te miraba.Me encantó saber que sí que sentias lo mismo. Me encantó tu reacción. Pero sobre todo como se desarrollo nuestra historia.
Saliamos de un lado para otro y siempre juntos. Con amigos y sin amigos.
Siempre me acordaré del dia que salimos todos, y nos volvimos los dos solos y me dijiste por primera vez que tu vida sin mi no tendría sentido.
-¿Bonita frase verdad ?
Todavía la conservo, guardada en mi cajón de recuerdos, el cajón en el que conservo todos esos momentos.
-¿Sabes de qué cajón te hablo? Mi corazón.
Y cómo no poder dejarte que me quieras, si esa boca, esos ojos, y ese cuerpo me enamoraron desde aquel dia.
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