
Nunca he sido de esas personas que piensa que las oportunidades solo se presentan una vez en la vida y hay que agarrase a ellas para no dejarlas escapar. Es mejor dejarse llevar por los impulsos, vivir todo lo que puedas y no perderte nada.
Tocará el día en que te equivoques. Vas a sufrir, llorar, pero todo eso merece la pena, aunque sea por el simple hecho de elegir tus errores y despues, aprender de ellos.
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